El libro que deberías leer, si te consideras amante de los animales

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Si te consideras amante de los animales, te has preguntado alguna vez ¿por qué te preocupa el bienestar de ciertos animales y el de otros no?

Si nunca te habías parado a pensar por qué comemos a unos animales y no a otros, y qué ocurre en nuestro cerebro cuando, aún preocupándonos por ellos, los comemos. Te recomiendo el libro de Melanie Joy, doctora en psicología social, titulado «por qué amamos a los perros, nos comemos a los cerdos y nos vestimos con las vacas».

¿Quieres hacerte una idea de la respuesta? Continúa leyendo.

Si te consideras amante de los animales, ¿por qué consumes a unos y amas a otros?

Reaccionamos de un modo diferente ante distintos tipos de carne, no porque existan diferencias físicas entre ellas, sino más bien, porque las percibimos de un modo distinto. Estas variaciones se deben a las diferencias en el esquema mental. Es decir, la estructura psicológica que modela nuestras ideas, percepciones y experiencias.

Por otra parte, los esquemas mentales se van construyendo y evolucionando a partir de un sistema de creencias muy estructurado. Un sistema de creencias que nos dicta qué animales comer y nos enseña a no sentir malestar emocional o psicológico al hacerlo.

El sistema de creencias que nos condiciona a comer unos animales determinados, sin pensar qué hacemos ni por qué, ha sido acuñado por la escritora como CARNISMO.

Melanie Joy y portada de su libro por que amamos a los perros
Melanie Joy y portada de su libro por que amamos a los perros

Carnismo

Ideología hasta ahora invisible

La mayoría de las personas dedica un tiempo considerable en decidir qué producto comprar. Pero a la hora de reflexionar, sobre qué especies animales comer y por qué, no le dedica ni tan solo un segundo, porque el sistema de valores que subyace a esta conducta es invisible.

Tendemos a considerar que el modo de vida mayoritario es un reflejo de los valores universales. Sin embargo, lo que consideramos normal no es más que el conjunto de creencias y conductas de la mayoría. Así era, por ejemplo, con el patriarcado, una normalidad mayoritaria, arraigada e invisible durante años, hasta que el feminismo lo declaró una ideología.

Pues exactamente lo mismo ocurre con el carnismo que hasta ahora, no tenía nombre y sin nombre, no podíamos hablar de ello y tampoco cuestionarlo.

No es solo que las creencias determinan nuestra conducta, sino que nuestra conducta refuerza nuestras creencias.

Ideología que fomenta la violencia

El libro describe cómo nacen, cómo viven y cómo mueren, diferentes animales para consumo humano.

El carnismo, además de describirse como una ideología arraigada e invisible, es una ideología violenta porque se organiza en torno a ella. Es imposible procurarse de carne sin matar.

Una violencia que no solo afecta a los animales, sino también a las personas que trabajan con ellos. Muchos empleados de plantas de despiece o mataderos, además de carecer de formación, suelen encontrarse con condiciones laborales de explotación, peligrosas, antihigiénicas y violentas. Pasan horas y horas en un entorno de muerte y estrés, donde la cadena de producción nunca para, pase lo que pase.

El carnismo, al igual que el resto de ideologías violentas, cuenta con una serie de defensas especiales que permite que seres humanos apoyen prácticas inhumanas sin darse cuenta ni siquiera de lo que hacen.

La anestesia emocional pasa a ser desadaptativa (destructiva) cuando se utiliza para permitir la violencia.

Las 3 N

La mitología de la carne se mantiene viva gracias a las tres N de la justificación, que además nos ayudan a aliviar nuestro malestar moral.

Las mismas que se han invocado para justificar todo tipo de sistemas de explotación, desde la esclavitud al holocausto nazi. Las tenemos tan integradas que nos hemos acostumbrado a vivir según sus dictados como si fueran verdades universales, en lugar de opiniones generalizadas.

La costumbre consigue reconciliar a las personas con cualquier atrocidad.
George Bernard Shaw

Los creadores de mitos

Mantener la desconexión entre la conciencia y la empatía requiere de un esfuerzo sostenido. Un esfuerzo que realizan los pilares del sistema y las personas que las representan.

  • Profesionales que modelan actitudes y prácticas hacia los animales mediante sus políticas y recomendaciones.

Por poner un ejemplo, la autora menciona a la Asociación Americana de Medicina Veterinaria que aprobó el uso de las jaulas de gestación, donde se confinan a las cerdas durante el embarazo, de tan solo medio metro de anchura. Por citar un ejemplo más conocido, también encontramos algunos profesionales de la veterinaria que afirman que los toros de lidia no sienten dolor.

  • La agroindustria.

Como ejemplo, el libro describe la colaboración que realiza el Consejo Lácteo Nacional, uno de los principales patrocinadores de la Asociación Dietética Americana. Lo que quizás ayuda a explicar la recomendación oficial de consumir tres vasos de leche al día, a pesar de que hay diversos estudios que relacionan el consumo de lácteos, con un mayor riesgo de padecer ciertas enfermedades.

  • Medios de comunicación.

la principal fuente de información y por tanto, la vía directa entre la ideología y el consumidor. Quienes mantienen la invisibilidad del sistema y refuerzan las justificaciones del consumo de carne.

El mito del libre albedrío

Las pautas de pensamiento y de conducta, se establecen mucho antes de que podamos actuar como agentes libres. Se insertan en nuestra psique, guiando nuestras elecciones como una mano invisible, de forma inconsciente.

El libre albedrío exige conciencia. Quitándonos las lentes del carnismo podremos ver la realidad con nuestros propios ojos, recuperando la empatía pérdida para poder tomar decisiones que reflejen nuestros verdaderos pensamientos y emociones, y esta lectura, es un buen comienzo si realmente te consideras amante de los animales.

Conseguir el libro

si te consideras amante de los animales deberías leer este libro
Portada del libro por que amamos a los perros

Título: Por qué amamos a los perros,

nos comemos a los cerdos y

nos vestimos con las vacas.

Autor: Melanie Joy

Editorial: Plaza y Valdes

Nº de páginas: 212

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