MUJERES Y PODER

Portada reseña Mujeres y poder

El libro es la recopilación de dos charlas de la autora, sobre las mujeres a través de la historia.

Primera charla: LA VOZ PÚBLICA DE LAS MUJERES

Aquí la autora denuncia como las voces femeninas se han acallado en el transcurso de la historia.

La Odisea

Empieza con el ejemplo del libro de la Odisea, siendo el primer ejemplo documentado de un hombre diciéndole a una mujer «que se calle», que su voz no había de ser escuchada en público.

Y es que la Odisea, aparte de ser el relato de Ulises y sus aventuras a las que tuvo que enfrentarse hasta terminar la guerra de Troya, mientras Penélope le espera en casa. También es la historia de Telémaco, hijo de Ulises y Penélope.

En una escena, Penélope sale de sus aposentos para ir a la sala del palacio. Allí se encuentra con un trovador cantando sobre un tema que no le agrada y le pide que cambie a otro tema más alegre ante todos los presentes. Es entonces cuando interviene su hijo Telémaco:

«Madre mía — replica—, vete adentro de la casa y ocúpate de tus labores propias, del telar y de la rueca … El relato estará al cuidado de los hombres, y sobre todo al mío. Mío es, pues, el gobierno de la casa».

Y Penélope obedece.

La voz de las mujeres

Y es que en la Antigüedad parte del desarrollo de un hombre consistía en aprender a controlar el discurso público y a silenciar a las mujeres.

Las mujeres únicamente podían hablar en público en dos casos:

  • Para expresarse en calidad de víctimas o mártires (mayoritariamente como preámbulo a su muerte).
  • Para defender sus hogares, sus hijos, sus maridos o los intereses de otras mujeres.

Otro ejemplo que encontramos en el ensayo de Mary Beard es como se le amputa la lengua a Filomela, en el relato Metamorfosis, para que no pueda denunciar que ha sido violada.

Dicho de otro modo, las mujeres no tienen voz. En el mundo clásico no tenían derecho a voto ni a participar en la esfera política, lo que define la masculinidad como género.

Seguramente estés pensando que de eso hace ya mucho tiempo y las cosas han cambiado.

Pero, ¿realmente ya está todo el trabajo hecho?

Es verdad que no todo lo hemos heredado de los griegos y los romanos.

Lo que la autora pretende explicar es que a pesar de que nuestro sistema político ha derribado muchas convicciones de genero de la antigüedad, muchas de las reglas y procedimientos parlamentarios vienen de nuestra herencia clásica. Y es en estas tradiciones donde encontramos el patrón de pensamiento en cuanto al discurso público, que nos permite decidir quién merece ser escuchado y quién no. Y aquí, obviamente, el género es una parte importante.

Lo que la autora pretende señalar es que existe una antigua tradición con conciencia crítica sobre sí misma, no que desafía directamente al modelo clásico.

Lo que necesitamos es cierta sensibilización sobre lo que entendemos por «voz de autoridad» y cómo hemos llegado a crearla. Es preciso resolver esto antes de decidir cómo responderíamos nosotras, las modernas Penélopes, a nuestros Telémacos.

Segunda charla: MUJERES EN EL EJERCICIO DEL PODER

Es verdad que hoy en día hay más mujeres que tienen puestos «de poder» que las que había hace diez años, independientemente del cargo que sea, bien sea como consejeras, jefas de policía, gerentes, cargos políticos, o presidentas ejecutivas. Siguen siendo una minoría, pero son más mujeres.

En cambio, si cerramos los ojos y pensamos la imagen de alguien que ocupe un puesto de presidencia ejecutiva, la mayoría imaginará a un hombre. Nuestro modelo cultural y mental de persona poderosa sigue siendo definitivamente masculino.

Digámoslo al revés: no tenemos ningún modelo del aspecto que ofrece una mujer poderosa, salvo que se parece más bien a un hombre. La convención del traje pantalón, o como mínimo de los pantalones, que visten tantas líderes políticas, desde Angela Merkel hasta Hillary Clinton, puede ser cómoda y práctica. Esta forma de vestir puede que sea indicativa del rechazo a convertirse en un maniquí, destino de muchas de las esposas de los políticos, pero también puede que sea una táctica — como la de bajar el timbre de la voz— para que las mujeres parezcan más viriles y así puedan encajar mejor en el papel del poder.

Con esto se puede deducir que las mujeres aún son percibidas como usurpadoras del poder. De ahí que veamos el uso de metáforas hacia las mujeres como: «asalto al poder», «llamar a la puerta», «darles un empujón», «romper el techo de cristal», etc.

Con estos titulares, es normal pensar que las mujeres que ocupan cargos de poder están derribando barreras o apoderándose de algo a lo que no tienen derecho.

Durante el libro la autora expone más ejemplos y tácticas de este tipo de estructura mental que tenemos, pero yendo al grano…

¿Qué soluciones propone Mary Beard ante este panorama?

La autora se sincera con un ¡Ojalá lo supiera!

No obstante, desde su opinión debemos distinguir entre una perspectiva individual y una perspectiva más general.

Si observamos a algunas de las mujeres que «lo han conseguido», veremos que las tácticas y estrategias que hay detrás de su éxito no se limitan a copiar expresiones masculinas.
Un elemento que comparten muchas de estas mujeres es la capacidad de convertir los símbolos que normalmente despojan de poder a las mujeres en una ventaja a su favor.

Al final del libro, la autora nos invita a reflexionar acerca de lo que es el poder, para qué sirve y cómo se calibra.

Dicho de otro modo, si no se percibe que las mujeres están totalmente dentro de las estructuras de poder, entonces lo que tenemos que redefinir es el poder, no a las mujeres.

Encuentro con la autora

Si deseáis ver las charlas de la autora, os dejamos el enlace clicando aquí.


Conseguir el libro

Portada libro: Mujeres y poder.

Título: Mujeres y poder

Autora: Mary Beard

Editorial: CRITICA

Año de edición: 2018

Nº de páginas: 112

ISBN: 9788417067656

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