5 escritores y escritoras que no pudieron amar o vivir libremente

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Aprovechamos la fiesta de San Valentín, para recordar cinco escritores y escritoras del pasado, que por circunstancias ajenas a ell@s, no pudieron amar ni vivir libremente.

De esta manera, celebramos este día echando un vistazo al pasado. Una etapa que no se ha caracterizado precisamente por una abundancia de amor y libertad. Recordando, evitaremos cometer los mismos errores y promulgaremos la excelencia de estos sentimientos. ¿Empezamos?

1. Jane Austen

Jane Austen
Jane Austen

La célebre escritora británica, que escribía historias de amor con finales felices, nunca los experimentó en sus carnes. Aunque se sabe poco de su vida privada, su amorío frustrado y más sonado fue el que inspiró «orgullo y prejuicio».

Tras un año de enamoramiento, las vidas de los jóvenes Jane y Thomas Lefroy se separaron para siempre, por razones socioeconómicas. Thomas provenía de una familia de escasos recursos y lo que se esperaba de él era, que contrajera matrimonio con una dama de altos recursos que aliviara las cargas económicas de su familia. Algo que no ofrecía Jane, pues para la familia de Thomas, ella era solo la hija de un clérigo. Unos años más tarde, Thomas contrajo matrimonio con una rica heredera. Ambos se trasladaron a Irlanda y engendraron siete niños. La hija mayor se llamó, Jane.

2. Virginia Woolf

Virginia Woolf
Virginia Woolf

Mantuvo una relación amorosa extramatrimonial con Vita Sackville-West una poetisa, novelista y diseñadora de jardines. Dos mujeres enamoradas y valientes, que se negaron a desempeñar el rol femenino que la sociedad victoriana tenía planeada para ellas.

La obra de Virginia titulada «Orlando», está inspirada en Vita. El personaje andrógino de la obra representa la mujer con cualidades de hombre que Vita simbolizaba: económicamente independiente, que se acuesta con mujeres, viaja, escribe.

Su relación terminó cuando Vita se enamoró de otra mujer. En este caso, la relación amorosa de Vita, no fue lo que impedía a Virginia amar o vivir libremente. Pues a pesar de su aventura, Virginia siempre contó con el apoyo y la compañía de su marido Leonard Woolf.

El inexplicable tormento que acabó con su vida fue lo que ahora conocemos como trastorno bipolar. Durante toda su vida, sufrió esta enfermedad mental que a los 59 años, en una época en la que no se conocía ningún tratamiento, no pudo soportar más. Cogió su abrigo, se llenó los bolsillos de piedras y se suicidó en el río Ouse.

3. Oscar Wilde

Oscar Wilde
Oscar Wilde

Tuvo una vida cómoda y tranquila, hasta que se enamoró en una sociedad donde amar era delito. En la ciudad londinense del siglo XIX, la homosexualidad era un delito de cárcel e incluso, hasta de pena de muerte.

Oscar ocultaba su orientación sexual en su extravagante carácter y en su reconocimiento social. Hasta que un día, conoció a Lord Alfred Douglas. Un joven apuesto de 21 años, caprichoso y derrochador. El amor de Alfred hacía Oscar se forjó a base de cenas, viajes y regalos. Pero a pesar de todo, Alfred se convirtió en su amante, su amigo y su pupilo.

Cuando el padre de Alfred descubrió la relación, acusó a Oscar de sodomía y éste lo denunció por calumnias. Hecho que se volvió en su contra y fue condenado a prisión y a trabajos forzados. Cuando fue liberado, los círculos sociales que antes lo respetaban, lo despreciaron. Alfred lo abandonó y su mujer se marchó, arrebatándole la custodia de sus hijos. Oscar pasó sus últimos días en París, donde murió solo y enfermo en la indigencia.

4. Federico García Lorca

Federico García Lorca
Federico García Lorca

Poeta y dramaturgo español fue fusilado a los 38 años, cuando su país se zambullía en una guerra civil. Una tarde de agosto, fue detenido y dos días después, asesinado durante la madrugada.

Las razones de su detención y muerte todavía son desconocidas, aunque se barajan varias hipótesis. Entre ellas se encuentran: el asesinato político, mantener relaciones sexuales con hombres y pertenecer a una logia masónica. La historia de una vida arrebatada por las sinrazones del totalitarismo.

5. Ana Frank

Ana Frank
Ana Frank

Hemos dejado para el final la historia más conmovedora. Las anteriores también lo son, pero esta en concreto, nos toca todavía más la fibra sensible, porque la protagonista murió a una edad muy temprana.

Alemana, de descendencia judía, pasó casi dos años y medio ocultándose, junto su familia y cuatro personas más, de los nazis, durante la Segunda Guerra Mundial. Cuando fueron descubiertos, los trasladaron a diferentes campos de concentración. Las mujeres terminaron en Auschwitz, aunque luego fueron trasladadas a Bergen-Belsen, excepto la madre de Ana. Una vez allí, Margot (su hermana) y Ana enfermaron de tifus. Una enfermedad que se llevó consigo casi 17.000 almas, entre ellas las hermanas Frank.

Su diario es el legado más importante que nos ha dejado. Escrito durante su confinamiento, Ana nos cuenta sus inquietudes, planes, amores y deseos. Deseos que nunca pudieron cumplirse.

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